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San Jerónimo de Estridón, Doctor de la Iglesia
San Jerónimo, ornamento del sacerdocio, tan célebre por su eminente virtud, por su rara sabiduría, por su profunda erudición, oráculo del mundo cristiano, una de las mayores y más brillantes lumbreras de la Iglesia, fue de Estridón, ciudad de Iliria en los confines de la Dalmacia y de la Panonia. Nació el año de 332, y su padre por nombre Eusebio, celoso cristiano y hombre de conveniencias puso el mayor cuidado en dar a su hijo una cristiana educación. Habiendo observado en aquel niño cierto fondo de capacidad y cierta brillantes de ingenio, poco regular en otros de aquella edad, resolvió no perdonar a diligencia alguna para cultivarle. Después que le hizo tomar una ligera tintura de las lenguas en su país, le envío a Roma bajo la disciplina de Donato, célebre gramático, con cuyo magisterio hizo el niño Jerónimo asombrosos progresos en las letras humanas. Pasó después a otros maestros, en cuya escuela aprendió las bellas letras y las ciencias profanas en grado muy superior al que se podían esperar de un estudiante. Por la particular inclinación que profesaba a la retórica, y por su delicado gusto en ella, se hizo uno de los más elocuentes oradores de su tiempo; y por su rara facilidad en las lenguas se hizo admirar y ser tenido por uno de los hombres más sabios de su siglo. Así el violento amor con que le arrebataban los libros, como los piadosos afectos de religión que desde su niñez le habían inspirado, fueron el freno de sus fogosas pasiones, que desde la misma infancia eran muy vivas.
San Jerónimo, Doctor de la Iglesia (30 de septiembre)
lunes, 29 de septiembre de 2014
San Jerónimo, Doctor de la Iglesia (30 de septiembre)
lunes, 7 de julio de 2014
Muy pocos se salvan y la mayor parte del mundo, incluyendo la mayoría de los católicos, se condenan
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Pocos se salvan
Los católicos también deben entender que son pocos los que se salvan. Nuestro Señor Jesucristo nos reveló que el camino al paraíso es angosto y estrecho y son pocos los que atinan con él, mientras que el camino al infierno es ancho y espacioso y elegido por la mayoría (Mt. 7,13).
Mateo 7, 13: “Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espaciosa la senda que lleva a la perdición, y son muchos los que por ella entran. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosta la senda que lleva a la vida, y cuán pocos los que dan con ella!”
Lucas 13, 24: “Esforzaos a entrar por la puerta estrecha; porque os aseguro que muchos serán los que busquen entrar y no podrán”.
Las Sagradas Escrituras también nos enseñan que casi todo el mundo está bajo las tinieblas, tanto es así que hasta Satanás es llamado el “príncipe” (Juan 12, 31) y el “dios” (2 Cor. 4, 3) de este mundo.
1 Juan 5, 19: “Sabemos que somos de Dios, mientras que el mundo todo está bajo el maligno”.
Muy pocos se salvan y la mayor parte del mundo, incluyendo la mayoría de los católicos, se condenan